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El Inicio

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Perderse para encontrarse.

Pedirle a la vida constantemente respuestas.

Y finalmente escuchar la respuesta clara y concisa sobre mi propósito de vida: trabajar para el bienestar y la educación espiritual de los niños, jóvenes y adultos vulnerables en Colombia y alrededor del mundo.

¿Pero cómo hacerlo si no soy Trabajadora Social?, ¿Cómo montar una nueva fundación en Medellín que es la ciudad con más fundaciones en el mundo?, ¿Cómo enseñarle a otras personas lo que apenas yo estoy aprendiendo para mí misma?, ¿Cómo consigo los recursos?

Tantas preguntas que pasaban por mi mente y que intentaban apagar mi deseo más grande. Pero por el contrario, lo hicieron crecer y me dieron la fortaleza para pedirle al Universo que me apoyara en este lindo sueño.

Dios respondió y me envió dos ángeles hermosos que ahora son mis socios y con quien trabajo feliz, motivada y plena. Uno de ellos, André, me apoyó desde el principio, creyó en mi sueño y lo convertimos en el de los dos. Un suizo y una paisa unidos por el amor de ayudar a los otros y de devolverle al mundo un poco de todo lo que nos ha dado.

Empezamos juntos a idear nuestra fundación, a meternos en este hermoso mundo del servicio social, a ver ojos sonrientes que nos agradecían por pensar en ellos y darles de nuestro amor, a motivarlos a soñar en grande y hacer realidad todos sus sueños.

En ese caminar nos encontramos al otro angelito, a Maria Alejandra Foronda, quien tenía el deseo, el conocimiento y la pasión por el Trabajo Social. Ella era la Directora de otra Organización No Gubernamental, y entregaba todo su corazón y su alma por ayudar a los jóvenes vulnerables a construir un proyecto de vida esperanzador, amoroso y próspero.

De esta manera nos juntamos tres grandes de corazón a darle vida al sueño más maravilloso que jamás hemos tenido. Y a darle un significado real y profundo a nuestras vidas, entendiendo que todos vinimos al mundo a amar, a ser guías, a ser luz en la vida de otros.

Hoy le agradezco enormemente a Dios por haber puesto en mi camino a estas dos personas que amo y admiro, y que además de ser mis socios, son mi familia y mis cómplices en conquistar el mundo y llenarlo de felicidad y amor.

 

Escrito por:

Laura Neira, Co-Fundadora

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